Una gran mayoría de las personas, como es lógico, prefiere no tener que pisar una comisaría de policía en su vida o hacerlo sólo cuando le toca renovar el DNI o el pasaporte, porque visitarla por cualquier otro motivo no suele ser una buena señal. Pero, como tiene que haber de todo, también hay quien quiere ser detenido, como el protagonista de una historia que se ha hecho viral en los últimos días y que tuvo lugar en la localidad barcelonesa de Malgrat de Mar.