En el fútbol hay historias que van más allá del resultado, relatos que hablan de compromiso, pasión y de estar cuando el equipo te necesita. La de Eduardo Vertiz Gracenea (Doneztebe, 1984) es una de ellas. Tras una década alejado de la competición (el 1 de mayo de 2016, justo ayer se cumplían los 10 años, a sus 31 años jugaba su último partido como guardameta que supuso además el ascenso del Doneztebe FT a Regional Preferente) y ya centrado en su labor como entrenador de porteros del Doneztebe, las circunstancias le han llevado de nuevo a enfundarse la camiseta, los guantes y ponerse bajo los palos de nuevo. Las lesiones de los dos porteros de la plantilla le han devuelto al terreno de juego, obligándole a cambiar la pizarra por los guantes y la teoría por la acción. Todo ello, además, en una etapa histórica para el club de Malerreka, que ha vivido el ascenso de Autonómica a Tercera RFEF.