“Las cosas ya no se hacen como antes”, una frase clásica que encierra una gran verdad. Llevar a reparar un móvil, un ordenador, cualquier electrodoméstico… y que el profesional diga que “no merece la pena, te sale más caro arreglarlo que comprar uno nuevo”, o "ya no se fabrican piezas", es lo habitual. Pero esto supone un gasto económico y de sostenibilidad. La responsable es la conocida obsolescencia programada contra la que la Unión Europea se ha puesto en pie con la Ley del Derecho a Reparar.