La historia de Bad Bunny es también la de una generación que aprendió a bailar y a mover el ponchis-ponchis. Con poco más de 30 años, Benito Antonio Martínez Ocasio ha logrado lo que parecía imposible: convertir al Caribe en el epicentro mundial de la cultura pop. Y hacerlo sin traducirse. ¡Ni falta que le hace!