En 1965, el frontón Labrit era ya la principal instalación para la práctica de la pelota vasca en Pamplona. Se trata de un frontón de los denominados “cortos”, de 36 metros de longitud, se había construido en 1952, en un ángulo situado entre las antiguas murallas de la ciudad, y contaba con un aforo de 1.200 personas sentadas. Dentro del mundo pelotazale era y es conocido como “la Bombonera” por el magnífico ambiente que en cada partido se genera en él, y es propiedad del Ayuntamiento de Pamplona, que lo cuida y lo mima como se merece.