...

Cómo arruinar un buen partido

Cómo arruinar un buen partido

No fue una buena noche para Catena. Tampoco para Osasuna. Hay partidos en los que un defensa central termina con la frente con mas marcas que la chapa de un coche de rallys y los brazos tatuados con arañazos profundos como surcos. Ese día sale airoso en la pelea cuerpo a cuerpo con el delantero, pero su aportación queda muda en un segundo plano y a la sombra del compañero que haga gol. El espectador acostumbra a valorar más a quien fabrica un gol que a quien lo evita. Porque, ¿qué sería del fútbol sin los goles? El central osasunista empañó en Mendizorroza en dos desafortunadas intervenciones el protagonismo que hoy tendrían Rosier y Budimir, o Kike Barja, o Lisci por la propuesta escénica que realizó de un juego de dos velocidades.

Поделиться: