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Koldo García, aquí una amistad peligrosa

Koldo García, aquí una amistad peligrosa

Puede que se nos olvide, y que sea preciso recordar, que los acusados de un delito pueden mentir como bellacos en su defensa. Por eso, sus declaraciones, sean veraces o no, solo adquieren valor de la mano de pruebas documentales o testimonios independientes que les corroboren o desmientan. Vale. Dicho esto, hay que reconocerle a Koldo García –como la víspera a Víctor de Aldama– su elocuencia. 

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