"No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio". Con estas palabras resumía Charles Darwin su teoría de la evolución. Una teoría a la que la naturaleza ha dado la razón a lo largo de los años. Uno de los ejemplos más asombrosos es el de los animales que viven en las cercanías de Chernóbil, donde el 26 de abril de 1986 tuvo lugar uno de los mayores desastres ecológicos de la historia. Ahora, cuarenta años después, la fauna de la zona de exclusión –un área de 30 kilómetros de radio alrededor de la central ucraniana abandonada— sigue asombrando por su evolución y su resistencia a una radiación que habría matado a cualquier persona.