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Chapuzas a domicilio

Chapuzas a domicilio

Ver para creer. En mi juventud, los cómics de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio, dos de los personajes menores del inigualable Francisco Ibáñez, capitalizaron tramos importantes de mi tiempo de asueto. La serie cómica no engañaba a nadie si se atendía a su denominación, ya que los protagonistas se dedicaban en sus aventuras a comportarse con zafiedad procedimental y a ofrecer acabados y resultados chuscos. Hoy -por ayer- el trazo y la genialidad del historietista barcelonés me han venido a la mente tras leer con gusto gran parte de las declaraciones surgidas en el proceso judicial contra la cúpula de Interior de la última legislatura de Rajoy, juicio conocido como Kitchen, y que trata de valorar uno de los episodios de ese sainete en el que se han convertido las peripecias de la llamada Policía patriótica al servicio de los intereses del entonces gobernante Partido Popular. Si lo que pretendieron el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su número dos, Francisco Martínez, que son los principales encausados, era usar a las elites policiales del Estado para obtener un producto propio de una agencia fetén de inteligencia, me temo que les salió rana. Según parece, ni dieron con los profesionales adecuados ni estos lograron objetivos razonables. Y a las pruebas me remito: todos aquellos operativos están siendo juzgados en la Audiencia Nacional gracias a los rastros que dejaron. Que no fueron pocos ni muy bien ocultados. 

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