El invierno se resiste a abandonar los rincones más altos de nuestra geografía. Esta mañana, la estación de Abodi, en el Valle de Salazar, ha despertado bajo un manto blanco que ha obligado a las máquinas quitanieves a emplearse a fondo desde primeras horas. El Pirineo navarro ha vuelto a lucir una estampa puramente invernal, marcada no solo por los copos, sino por un viento gélido que ha acentuado la sensación de frío en las zonas limítrofes con Francia.