Visiblemente irritado, con semblante serio frente a la gravedad de la condena que afronta, el expresidente francés Nicolas Sarkozy ha tratado este martes de aportar argumentos contra las pruebas que le valieron en primera instancia una condena a cinco años de cárcel por la financiación con dinero libio de la campaña que le llevó al Elíseo en 2007.