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Paul Seixas desata el infierno en la Itzulia

Paul Seixas desata el infierno en la Itzulia

La mirada triste y perdida de un galgo trataba de encontrar un respiradero de ternura y compasión. El bochorno, el sol inclemente y el viento enajenante del sur, caprichoso, deprimían al animal, extraviado el espíritu en el galimatías que era el Parque Etxebarria, entregado Bilbao, a la Itzulia. Los lunes al sol. Ninguno más brillante y poderoso que el de Paul Seixas.

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