En los días de lluvia, de chaparrones, el ciclismo, tan veloz y adrenalítico, más aún cuando se presiente la llegada, cuando el olor de las flores de meta se adentra en el tuétano del pelotón, las caídas irrumpe.
En los días de lluvia, de chaparrones, el ciclismo, tan veloz y adrenalítico, más aún cuando se presiente la llegada, cuando el olor de las flores de meta se adentra en el tuétano del pelotón, las caídas irrumpe.