Las apuestas por internet tienen sus trampas y su corrupción, como ya se ha visto, por ejemplo, con extrañísimos resultados en partidos de fútbol (con jugadores implicados para favorecerlos) o con un soldado que utilizó información privilegiada sobre la captura de Nicolás Maduro para apostar y ganar 400.000 dólares. Hoy se apuesta por todo lo inimaginable y la posibilidad de llevarse dinero fácil agudiza el ingenio. Y si no, que se lo digan a quien decidió que la mejor forma de ganar una apuesta era calentar un termómetro con un secador.