Es importante saber quién se es, Lutxo. Eso dicen. Pero más importante aún es saber quién no se es. Mucha gente ignora quién no es. Y acaba en desastre. Empiezas a actuar como quien no eres y a decir las cosas que suelen decir quienes no eres y eso te aloca. Vives torpemente. Acabas confusa. Te golpeas por ahí con las fantasías anhelantes.