El público se estaba empezando a impacientar, y eso que solo pasaban tres minutos de las nueve de la noche. El nerviosismo se transformó en cerrada ovación en cuanto se apagaron las luces, pero no empezó el concierto todavía; antes de que los músicos salieran a escena, por los altavoces del Navarra Arena sonaron los maravillosos ocho minutazos de Si te vas, de Extremoduro. Un sentido homenaje al gran Roberto Iniesta que los miles de personas que abarrotaban el pabellón corearon al unísono. Después, ya sí, comenzó la actuación del que fue vocalista de El Canto del Loco.