Sigo frotándome los ojos con la noticia de que el Ayuntamiento de Pamplona que regentaba Enrique Maya tuvo, en enero de 2022, la elitista idea de proporcionar aparcamiento gratuito a vecinos de los chalets de la calle Media Luna durante las obras de las torres de Salesianos. No porque la idea sea mala, sino porque –quizá alguien me corrija– no tiene precedentes en la historia de la Vieja Iruña y porque supone un agravio comparativo de dimensiones siderales.