Carmen (nombre ficticio), empezó a notar los síntomas de la enfermedad de Párkinson hace unos cuatro años, cuando tenía 76. “Sentía mucha ansiedad y la cabeza aturdida, como que no me enteraba de las cosas”, cuenta. Aunque ella se sentía fuerte mentalmente, no era capaz de controlar esa angustia, así que acudió a una psicóloga creyendo que sería “algún tema de salud mental”.