...

Consumimos, luego existimos

Consumimos, luego existimos

La vida se ha convertido en una frívola fiesta comercial en la que todo está en venta. La sociedad es un gran mercado en el que la gente compra abrigos, relojes, discos, bufandas y otros caprichos, muchas veces superfluos, envueltos en la farsa de la necesidad. En esta era consumista nos pasamos el tiempo discutiendo si es mejor el cava catalán o el champán francés, o si los vaqueros Levi’s son o no los mejores. La publicidad nos hace soñar con la plenitud material, pero cuidado con las ofertas oníricas, pues los sueños, según el psicoanálisis, son un lugar colmado de deseos insatisfechos. Sí, pues al cuerno con Freud.

Поделиться: