De forma íntima y luminosa, Carla Gracia reflexiona sobre el poder sanador del arte a través de la literatura, la pintura y la experiencia personal; trazando así en El jardín dormido un recorrido que reivindica la imperfección como forma de verdad.
De forma íntima y luminosa, Carla Gracia reflexiona sobre el poder sanador del arte a través de la literatura, la pintura y la experiencia personal; trazando así en El jardín dormido un recorrido que reivindica la imperfección como forma de verdad.