...

Pérdida

Pérdida

Hace mucho, en un piso de Azpilagaña, unas gentes estudiamos doblaje de películas. La academia cerró tras el primer año, así que algunos, pocos, continuamos nuestra búsqueda en Donosti un par de cursos más para tener al menos un título acreditativo. Lo logramos y, aunque no nos sirvió de nada profesionalmente, aprendimos algo nuevo y especial, conocimos amigos para siempre –Morote, te echo de menos– y nos sirvió para recibir clases de algunos prestigiosos profesionales. En Pamplona, Javier Ibáñez Huici fue uno de ellos. Sin conocimientos de interpretación, las clases de desinhibición y entonación que recibimos de todo un actor como Javier nos sirvieron para dar un empuje a nuestra soltura ante los micrófonos, tratando de encajar los textos en la boca de actores y actrices.

Поделиться: