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Arrogante aliado: enemigo

Arrogante aliado: enemigo

Sigue el escorpión con su veneno vivo, ardiendo en el cuerpo, dispuesto a picar presto, dejando al otro muerto. El cuento de la rana y el alacrán atribuido a Esopo, el antiguo fabulador de Delfos, sigue iluminando cada presente, porque es una historia de las esencias de la humanidad. Los caracteres, como describió Teofrasto, se repiten en cada una de las generaciones. Cuando el temible artrópodo solicitó a la rana que lo cargase para cruzar el río, esta le preguntó: “¿Cómo sé que no me picarás?”. A lo que respondió con aparente sensatez el escorpión: “Porque eso haría que ambos nos ahogáramos”. La rana aceptó y, a la mitad del camino, el escorpión la picó. “¿Por qué lo hiciste?” preguntó la rana al monstruoso insecto, recordándole que los dos iban a morir: “Es mi naturaleza”.

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