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Un nombre que no le pertenecía

Un nombre que no le pertenecía

Tras décadas sobreviviendo a una identidad que no le pertenecía, soportando el rechazo –por todas aquellas veces que lo tomaron por loco, intentaron desacreditarlo o lo tildaron de “desagradecido”– y atravesando, como él mismo resume, “mucha mierda”, Olmo Gómez Aldaz –físico de 54 años residente en Valladolid– celebra por fin una victoria. Pequeña, que le permitirá descansar durante un tiempo, pero también agridulce. En mayo de 2025, la Audiencia Provincial de Navarra ratificó, por primera vez en el Estado, una sentencia con la que se reconocía el derecho de una persona adoptada a ser identificada de forma legal por su filiación biológica. De esta forma, se establece que la identidad de origen prevalece sobre la construcción legal derivada de la adopción. Y, así, se pone fin al itinerario vital y judicial de Santiago González Rueda, un niño traficado que, 53 años después, ha confirmado su historia.

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