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Añana, un valle milenario donde la sal dibuja el paisaje

Añana, un valle milenario donde la sal dibuja el paisaje

Hay una copla popular en Salinas de Añana que dice: “La vida del salinero / es muy triste de contar. / Toda la vida trabajando / y no tenemos nunca un real”. Ignoro si el sentido de las rimas hace honor a la verdad en los tiempos que vivimos, pero no hay duda de que, en el pasado, la sal fue una especie de oro blanco. No sólo se empleaba en la cocina, sino en la conservación de los alimentos cuando las tropas de cualquier ejército, por ejemplo, tenían que hacer aquellos viajes a pie por calzadas empedradas que se perdían entre montes.

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