Inyección directa, 16 válvulas, uno, dos, tres y hasta cuatro turbos, intercoolers, aumento de la cilindrada… En los últimos 40 años, los motores térmicos tanto gasolina como diésel vivieron su época de gran esplendor en cuanto a rendimiento. Cifras de potencia y par cada vez más altas nos hicieron asistir a increíbles duelos para ver qué fabricante podía ofrecer el modelo con más caballos en sus entrañas (¿quién no recuerda el enfrentamiento entre el Porsche 959 y el Ferrari F40 a finales de los años 80?).