“No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo”, reza el dicho, pero hay veces que uno piensa que el oso está cazado y bien cazado, con lo que es momento de poner a la venta la piel. Es lo que le ha ocurrido a un tenista en el Open de Australia, que ha celebrado una victoria pensando que ya la había conseguido y ha terminado perdiendo el partido.