En Fitur todo suena mejor: “Tierras de Iranzu. Agua dulce. Tierra que abraza”. Un lema acogedor que presenta al embalse de Alloz como eje de un turismo activo, sostenible y experiencial, con aguas cristalinas y un entorno cuidado. Sin embargo, la realidad en el Valle de Guesálaz y, en particular, en la bahía de Lerate dista mucho de esa imagen promocional.