La final celebrada este sábado, la primera desvinculada de Eurovisión, fue la menos vista en sus cinco años de historia, con un 12,1% de cuota de pantalla y poco más de un millón de espectadores
La final celebrada este sábado, la primera desvinculada de Eurovisión, fue la menos vista en sus cinco años de historia, con un 12,1% de cuota de pantalla y poco más de un millón de espectadores