El futuro es de los jóvenes, pero solo si les dejamos algo la gente mayor. El casi octogenario Donald Trump se pasa a diario por el forro de sus caprichos el futuro ese que, a sus casi 80 años, otro tendrá que lidiar. Y no es por anciano, es por puro egoísmo. No es que fuera un buen tipo y, de pronto, se volviera un déspota por la edad. Se ha trabajado la ignorancia a la par que la soberbia con dedicación. Así que ahora actúa contra la protección ambiental en función de su voluntad y de los intereses de su entorno porque no va a estar aquí para gestionar las consecuencias de su soberbia.