La violinista profesional Maite Larburu (Hernani, 1979) es una de las artistas más singulares de la actual escena musical vasca. Una rara avis. Tras vivir 15 años en Ámsterdam, donde se hizo un hueco en el circuito de música clásica antigua, regresó a Euskal Herria en 2018. Y, poco a poco, sin premeditarlo, sus proyectos han ido virando hacia la creación musical en las artes escénicas, los pódcasts y el mundo audiovisual. Su carrera como cantautora es realmente interesante. Bebe de la tradición, pero no se cierra a introducir algunos matices más modernos, como demuestra en Maizter, el tercer álbum de su carrera en solitario, a caballo entre el folk intimista y el pop.