Recibir un diagnóstico de cáncer en un perro o un gato, mascotas mayoritarias en los hogares de nuestro país, es uno de los momentos más duros para cualquier familia. El impacto emocional, la falta de información clara y la urgencia por tomar decisiones generan miedo y confusión. Y es que el 50 % de los animales de más de ocho años tendrán un tumor a lo largo de su vida.