El viento parece haber cambiado en la industria navarra, que ha superado un año que se sabía de transición, pero que resultó finalmente mucho más complicado de lo previsto: los cierres de Sunsundegui y BSH se tradujeron en la primera destrucción de empleo desde la crisis de 2008-2013. Los indicadores adelantados muestran, sin embargo, que 2026 puede ser mejor.