Hace unos días amanecíamos con la noticia de que el Estado español, junto a Armenia, Austria, Azerbaiyán, Uzbekistán y Reino Unido, dejaba de ser territorio libre de sarampión, tras detectarse, en el ámbito estatal, 624 casos en dos años. Esta, lejos de ser una noticia más, supone un hecho de gran relevancia si no se revierte esa tendencia.