Hasan Hadi ubica su primer largometraje en su tierra de origen y parte de sus propios recuerdos infantiles. O sea, ha rodado en las marismas de Mesopotamia, en el origen de la humanidad. Allí, entre los arrabales y Bagdad, acontece esta película. En la ciudad escenario principal de Las mil y una noches, en uno de los escenarios donde Sherezade hablaba de buscavidas de miseria y califas de lujo y lujuria. Allí, Hasan Hadi coloca su cámara tras una niña que deambula en busca de huevos, harina, levadura y azúcar. Los cuatro fundamentos esenciales de la repostería; cuatro ingredientes que devienen en metáforas de la supervivencia en un periplo tenso y amenazador. Un recorrido que muestra casi todo sin apenas decir palabra.