Millones de personas en todo el mundo comparten con sistemas de inteligencia artificial su mundo interior, su mundo psicológico, aspectos que a lo mejor no compartirían con sus seres queridos, ni siquiera con un terapeuta humano. Esta situación está creando una nueva categoría de interacción entre humanos y máquinas con el potencial de transformar nuestra mente y el proceso de socialización humana de maneras que aún no comprendemos.