Osasuna vivió una remontada increíble en El Sadar, porque ganar en el minuto 99 solo está hecho para los corazones muy fuertes y jugadores con fe inquebrantable y más aún cuando es el colofón a un partido muy discreto, uno de los peores de la temporada como local. Pero la historia de la Liga también acepta estos desenlaces de locura que sirven para seguir haciendo planes, en el caso de los rojillos, y que hunden por su parte el Sevilla. El conjunto andaluz, uno de los visitantes más flojos que han pasado este curso por Pamplona, se estaba llevando el resultado contabilizando un gol en su único lanzamiento entre los tres palos, pero sus escuetos argumentos no le iban a servir para mantener la renta.