Las dos jóvenes navarras violadas en diciembre de 2016 se sienten en parte reconfortadas con el reconocimiento, aunque recuerdan que su caso quedó impune. Sus nombres son ficticios porque aun siguen con el miedo en el cuerpo.
Las dos jóvenes navarras violadas en diciembre de 2016 se sienten en parte reconfortadas con el reconocimiento, aunque recuerdan que su caso quedó impune. Sus nombres son ficticios porque aun siguen con el miedo en el cuerpo.