En los delitos de trata de personas, donde las pruebas materiales son escasas y la violencia rara vez deja huella física, el testimonio de la víctima se convierte en una pieza central. Y a pesar de esta relevancia, no siempre resulta fácil obtenerlo porque muchas de las personas víctimas tienen miedo, creen que están cometiendo un delito o temen lo que puedan hacer las organizaciones criminales contra ellas o sus familias. Por esta razón, a la hora de producir un relato de lo sucedido, no basta solo con preguntar qué ha pasado. Hay que saber cómo hacerlo.