El impacto de la inteligencia artificial (IA) de unos años a otra parte es innegable. Está revolucionando numerosos ámbitos de la vida y provocando tanto admiración por todas las posibilidades que ofrece como temor por los usos perversos que puede hacerse de ella y porque amenaza los puestos de trabajo de millones de personas. Tal es su relevancia que Román Orús, el único español de los cuarenta expertos independientes seleccionados entre más de 3.000 candidaturas para integrar el Panel Científico Internacional sobre IA de la ONU, compara su impacto con “el nacimiento de la bomba atómica”.