En un mundo en el que hay un móvil con cámara en cada rincón y en el que por tanto es casi imposible mantener algo en secreto, resulta todo un reto para los entrenadores que no trascienda la alineación que van a presentar en su próximo partido, algo fundamental para poder sorprender al rival. De ahí que se organicen muchas sesiones a puerta cerrada, donde ni los medios de comunicación pueden acceder.