En la imperial Innsbruck, el puente sobre el río Inn, los tejados, también el dorado que refulge, queda abrumado por la techumbre de roca, aristas y nieves, catedrales de la naturaleza que rascan el cielo, pirámides alpinas.
En la imperial Innsbruck, el puente sobre el río Inn, los tejados, también el dorado que refulge, queda abrumado por la techumbre de roca, aristas y nieves, catedrales de la naturaleza que rascan el cielo, pirámides alpinas.