La tragedia ferroviaria ocurrida durante la tarde-noche del domingo 18 de enero en Adamuz (Córdoba) devolvió a la memoria una imagen que, por desgracia, no resulta ajena. El 31 de marzo de 1997 –Lunes de Pascua– todo transcurría con normalidad hasta que el intercity Miguel de Unamuno, que transportaba a 243 pasajeros y cinco trabajadores y que cubría la línea Barcelona-Irun, llevaba un retraso de 12 minutos, por lo que desde el control de mando de Miranda de Ebro se decidió que el cambio de vía se produjera en la estación anterior a la habitual –la de Etxarri-Aranatz–.