Todavía resuenan en mis oídos los ecos de sus palmadas para poner fin al recreo mientras apurábamos la última jugada del partido, palmadas que salían de sus manos de artesano con las que daba una nueva vida a la madera.
Todavía resuenan en mis oídos los ecos de sus palmadas para poner fin al recreo mientras apurábamos la última jugada del partido, palmadas que salían de sus manos de artesano con las que daba una nueva vida a la madera.