Darío Gómez sabía este domingo del peligro de Erik Jaka antes de poner siquiera un pie en el frontón Aitzuri de Zumaia. Sus credenciales: un remate venenoso, el galón de campeón del Manomanista de 2020, la remontada de la pasada semana ante Joseba Ezkurdia, al que volteó un marcador muy a contrapelo (11-1, 15-7 y 21-17), y unos meses de confianza a la hora de terminar el tanto.