Europa ha recibido el anuncio del alto el fuego de dos semanas entre EE.UU. e Irán con una mezcla de alivio y cautela. Tras semanas de una escalada que amenazaba con incendiar definitivamente el tablero de Oriente Medio y colapsar los mercados energéticos globales, los líderes de las principales instituciones europeas han calificado el acuerdo como una "ventana de oportunidad" que no debe cerrarse bajo ningún concepto. Desde Bruselas, el mensaje ha sido unánime al considerar que la diplomacia ha ganado una batalla crucial al cronómetro, aunque advierten de que las causas profundas del conflicto siguen siendo un reto pendiente de resolución.