De pura chiripa, por una conjunción astral, Aroa Elizondo Díaz, no ha amanecido hoy en Funes con la pulsera que le acompaña desde que era bebé. Había una poderosa razón para que la pequeña, que tiene 8 años, donase su amuleto de la buena suerte, elaborado por Fundame, la Fundación que lucha por encontrar fondos para investigar acerca de la atrofia muscular espinal, una enfermedad degenerativa y rara que afecta a Aroa desde el nacimiento.