Mientras que la política internacional se llena de nuevos incendios –como el ataque militar de EEUU contra Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro; que Gaza se encuentra en las últimas después de un genocidio que no cesa pese a que se decretara un alto al fuego o las protestas contra el régimen de Irán deja miles de muertos, entre otras problemáticas–, hay crisis humanitarias que permanecen fuera del foco y, para muchos, dejan de existir. El Sahara Occidental –que lleva 50 años en el exilio después de que el régimen marroquí ocupara de forma ilegal sus territorios y de que durante este medio siglo hayan tratado de ganar el juicio público blanqueando su imagen con películas (como La Odisea) o de que hayan convertido las ciudades ocupadas en resorts para los turistas–.