El Tribunal Supremo ha confirmado una condena a un hombre que en Valencia insultó al dueño de un bar llamándole "negro de mierda" y "mono", al establecer que proferir insultos a alguien por su raza o por no ser español constituye un delito de odio.
El Tribunal Supremo ha confirmado una condena a un hombre que en Valencia insultó al dueño de un bar llamándole "negro de mierda" y "mono", al establecer que proferir insultos a alguien por su raza o por no ser español constituye un delito de odio.