Igual que los modelos térmicos necesitan ‘de una manguera’ para seguir funcionando, los eléctricos deben ‘enchufarse’ periódicamente para continuar rodando. Pero mientras que las gasolineras llevan con nosotros ‘desde siempre’ y ya las hay repartidas por toda la geografía, los puntos de recarga eléctricos (para vehículos) comenzaron a existir hace apenas 15 años. También es cierto que, para empezar, hay una gran diferencia entre los sistemas de repostaje y los de recarga… y es que de los segundos, además de los ‘públicos’, el dueño de un eléctrico puede decidir instalarse uno en su casa o empresa. Algo que no es posible ni legal en el caso de un surtidor de carburante.