La voz popular no es muy benigna con quienes alimentan cuervos. Y a pesar de las veces que hemos visto hacerse realidad la metáfora, seguimos alimentándolos como si fueran blancos pichones. El caso del PSOE está de actualidad: décadas alimentando cuervos, y ahora que los tiene lustrosos y rollizos, se vuelven contra su benefactor, inmisericordes.